
La ciudad es amable para el viajero, propicia para el paseo por las víajes calles del casco antiguo, disfrutando del abundante sabor de sus viejos edificios, o de una cerveza fresca si el paseo es en verano. Hay buenos lugares para ello.
También es interesante acercarse hasta la Casa Natal de Miguel de Cervantes, típica casa castellana del siglo XVI, de dos alturas. Es una agradable manera de sumergirse en el mundo de las letras.
La ciudad, que ha tenido un desarrollo notable en las últimas décadas, a impulso del crecimiento de Madrid y su entorno, conserva aún sabiduría a la hora de preparar las carnes a los estilos castellanos.
Como indica la sabiduría popular, siempre hay fogones de calidad allí donde ha habido presencia del clero, y Alcalá es ciudad con abundantes conventos. Una garantía.
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