
El paseo por la calle Mayor, hermosamente porticada, o por la anchurosa plaza de Cervantes, proporciona enseguida la percepción de que la urbe tiene un notable contenido, aún poco explotado para el turismo.
Edificios como la Catedral, la Universidad y el Palacio Arzobispal son suficientes para merecer una visita. Pero junto a estos abundan las viejas casonas y las iglesias con una magnífica construcción que se remonta al periodo de los Austrias, cuando Alcalá brilló como el faro intelectual de la Corona de Castilla, al lado de otras ciudades como Salamanca.
Qué ver en Alcalá de Henares |
> > Volver a la guía de Alcalá de Henares