En 1993, estuve en ese recorrido. Hoy lo recreo con gran entusiasmo.
El espacio más cercano aún me es Alcalá de Henares, la casa de Cervantes, en fin es una nostalgia que tiene el sabor de la historia, la literatura y la grandeza de sentirme heredera de todo lo que ello significa.
Leo El Quijote en la lengua que lo gestó y que es la que poseo. Me traje un cartel y estoy tratando de dar un nuevo sentido en la reconstrucción de la experiencia para compartirla a través del Diario de mi pueblo.
Un abrazo.
Oralia Esparza Rodríguez.