Este día se convierte la ciudad en una celebración multitudinaria, que se desarrolla en plena calle, en los canales, y que congrega muchísima gente. Esta fiesta se lleva a cabo para conmemorar el cumpleaños de la Reina Juliana.
En cada esquina de la ciudad se amontona gran cantidad de personas que celebra masivamente esta tradición monárquica, y es en cierta manera un día de exaltación patriótica, que se ha convertido con el paso del tiempo en la mayor celebración popular de Holanda.
El día de la Reina o Koninginnedag se viene celebrando desde el año 1949, y desde los años 80 se lleva a cabo tal y como se conoce en la actualidad.
Hoy se junta tanta gente que se puede hacer realmente difícil andar por la calle, o pedir alguna bebida en las barras que se montan en esquinas. Es un día para comer, beber y sobre todo pasarlo muy bien, aunque hay que tener cuidado con las aglomeraciones, los cristales rotos, y los problemas que se suelen dar en toda celebración masiva.
Una característica del día de la Reina es que toda la ciudad, habitantes y turistas incluidos, toman el color naranja, en honor a la Casa de Orange. Se escucha música por toda la ciudad, conciertos en directo, Djs pinchando música electrónica, y cerveza, mucha cerveza que ameniza el largo día de fiesta.
Un curioso dato de interés, es que este día se celebra al mismo tiempo un mercado de las pulgas, y en muchos rincones de la ciudad y en los parques se venden todo tipo de artículos, como ropa usada, galletas caseras, viejos juguetes, o antiguos objetos, normalmente a bajo precio, y en muchas ocasiones se puede encontrar algo realmente interesante, sobre todo si madrugamos.
Otra curiosidad es la de la celebración del día de la Reina que se lleva desde los canales, a bordo de embarcaciones privadas en las que también se disfruta de la fiesta a tope, en ocasiones con equipos de música en los mismos, que transmite música electrónica a volumen muy alto. Es todo un espectáculo ver tantas embarcaciones, algunas realmente llamativas y muchas con color naranja, tono que adoptan también sus tripulantes en la vestimenta. Sólo cabe decir que es un día para pasarlo en grande, dentro del caos musical y la masiva algarabía que se vive en Ámsterdam, junto a unos dos millones de personas que mantienen atestados todos los rincones de la ciudad.
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