Si hay una ciudad donde se usa la bicicleta como medio de transporte de forma masiva, es en Ámsterdam. Y es que en esta metrópoli cosmopolita, se desplazan diariamente más de medio millón de amsterdaneses y viajeros en bicicleta. Es una manera sencilla y segura de moverse por la ciudad, si se toman las debidas precauciones.
Y es que la capital holandesa parece estar pensada y diseñada para las bicicletas, con sus carriles propios, sus aparcamientos, e incluso algunas señales de tráfico exclusivas de éstas. Por todo ello se podría decir que Ámsterdam se mueve a pedales. Sus ciudadanos las usan para ir al trabajo, a la universidad, al parque, al centro por la noche, incluso para ir con niños pequeños en bicis preparadas para ello. Hasta se puede ver gente que lleva consigo su pequeña mascota en una cestilla, a otra persona en la parte trasera. Todo muy relajado... muchos hablan por el móvil en marcha y otros circulan fumando.
Se pueden alquilar en distintos puntos de la ciudad, en la Estación Central por ejemplo, y la tarifa varía según alquilemos uno o varios días. Pero el precio es razonable para el servicio que nos van a prestas las bicis.
Generalmente se nos va a pedir un depósito, y debemos tener cuidado de poner siempre su debido candado, a veces se ponen dos, porque abundan los ladrones de bicis.
A la hora de pasear en bicicleta por Ámsterdam, las recomendaciones que debemos tener en cuenta, aunque algunas parezcan obvias, son respetar el tráfico, usar siempre que podamos el carril bici, prestar atención a las señales pintadas en el suelo, asegurarse de candar correctamente la bici y aparcarla en lugares apropiados.
Además, si podemos, esta muy bien disponer de un plano de la ruta a seguir, y tener ojo de no meternos en carriles peatonales.
Cualquier rincón de la ciudad es bueno para adentrarse en bicicleta, como el centro histórico o el Vondelpark. Es una experiencia bonita y que aporta una visión diferente de la capital holandesa.
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