
Tras seis años de luchas, Bruto regresó a Roma, vencedor, y mereció el sobrenombre de Calaico. En el año 61 antes de Cristo, Cesar tuvo que volver a la región para someter a la Galicia septentrional. No obstante, los cántabros y astures mantuvieron la rebelión otros cuarenta años más. El mismo Augusto, fundador de Astorga, participó en aquellas sangrientas campañas que no finalizaron hasta el 19 antes de Cristo.
Hoy, los centenares de castros abandonados en todo el noroeste, traen recuerdos de aquella época feroz, en la que los pobladores no dudaban en envenenarse con una pócima extraída del tejo, antes de sufrir la humillación de la derrota y la esclavitud.
Cuando se escarba en los inmensos montículos que coronan los oteros, surgen ajuares destrozados y cenizas reveladores de la inmensa tragedia sufrida antes de la dominación.
De todas aquellas historias nos hablan las escasas pallozas que aún sobreviven en el noroeste de España, como las de este reportaje, correspondientes a la comarca leonesa de Los Ancares, concretamente a la localidad de Balouta, enclavada entre unos montes verdeantes, un paraíso ecológico, apartado y silencioso, donde aún se pueden contemplar las siluetas del urogallo y el oso.
Cuentaviajes de Hogares de la Edad del Hierro |
> > Volver a la guía de Edad del Hierro