Emperadores, reyes y peregrinos trajeron a este lugar histórico innumerables joyas y reliquias. Para los gobernantes de antaño, estar cercanos a las reliquias sagradas era un privilegio que les aseguraba proteccion divina.
Entrada al edificio donde se halla el sorprendente Tesoro de la Catedral. Guiarte Copyright
Para albergar aquellas reliquias se crearon magníficos relicarios que hoy asombran por su belleza y perfección.
La Cámara del Tesoro de la Catedral (entrada por la calle Klostergasse) es de las más significativas de las existentes en Europa, tal vez la más completa de las existentes al norte de los Alpes.
Hay tesoros de todas las épocas; Por citar algunos:
El sarcófago de Proserpina, del siglo II, una maravilla del trabajo de mármol.
La Cruz del Lotario (alrrededor del año 1000) con grandes piedras preciosas y un camafeo del emperador romano Augusto.
El busto de plata y oro de Carlomagno hecho hacia 1349 y donado por Carlos IV.
Relicarios, paneles de marfíl, custodias, cruces, vírgenes, coronas, pinturas medievales, casullas, arquetas, aguamaniles... Maravillosos objetos en los que se muestra el fervor y la capacidad artistíca del artesanado medieval.
Detalle del sarcófago de Proserpina, del siglo II. Guiarte Copyright