
A pesar de la escasa población que soporta los rigores de las fuerzas naturales y de las ambiciosas proyecciones turísticas aún no concretadas, opino que este viaje es para no olvidar.
Bosques o estepa, lagos y ríos, diversidad animal tratan de rellenar la soledad y el tedio que todo inundan.

Estamos más allá de la región de los lagos, al lado de los Andes, por los mares del Sur. Un espacio cargado de misterio y de leyenda, crecido en la soledad y del que ya dieron cuenta Magallanes y sus acompañantes; espacio que fue habitado por onas, fueguinos y patagones, a los que la ambición europea se encargó de exterminar.
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