El más poderoso de los templos de Ávila es la catedral, iniciada en el siglo XII, en románico final, y continuada en el incipiente gótico de aquella temprana época.

Interior de la Catedral de Ávila; rosetón y vidrieras del lado norte. Foto guiarte.Copyright
Desde el exterior tiene el inconfundible aire de fortaleza y escasa referencia religiosa, de tal forma que el propio edificio se inserta en las mismas murallas.
La portada principal, reedificada en el siglo XVII, es insulsa. Más interés tiene la puerta norte o de los apóstoles, del siglo XIII, y que ocupó, hasta el siglo XV, un lugar en la portada occidental.
Asombra también en el interior la robustez constructiva.
El retablo de la capilla mayor tiene pinturas de Berruguete y Juan de Borgoña.. Tras el altar mayor está el célebre Sepulcro de El Tostado, excelente panteón de alabastro de un obispo-escritor abulense. Es obra de Vasco de la Zarza.
En el museo de la catedral hay orfebrería, una custodia de Juan de Arfe y algunas pinturas, entre ellas un Greco.
En la zona del claustro está enterrado, entre otros, Claudio Sánchez Albornoz, destacado historiador español, que vivió la mayor parte de su vida exiliado en Buenos Aires y que regresó a morir a su tierra natal.
> > Volver a la guía de Ávila