Se afirma que las murallas de la ciudad de Ávila son las más conservadas de las españolas.

La murallas, a veces, han sufrido modificaciones como este lienzo sur, donde el muro se ha adecuado a las exigencias lumínicas de la estancia palaciega. Foto guiarte. Copyright
Datan básicamente del siglo XI, aunque se dice que están basadas en el recinto defensivo romano. De hecho, en el tramo que va del ábside la catedral a la puerta del Alcázar, calle de San Segundo, se aprecian numerosas piedras de época romana.
En general se puede decir que es una muralla románica, pero también se pueden ver –sobre todo en las puertas- intervenciones góticas y renacentistas.
Tiene unos 2,5 kilómetros de longitud. Si el viajero quiere hacer el recorrido completo contemplará 88 torres, seis puertas, tres portillos, y algún añadido palaciego, el ábside de la catedral y una humilde espadaña que coronan –como muchas de la zona- las cigüeñas.
Tiene forma rectangular, con sus lados norte y sur más largos que los otros dos. Sus puertas más airosas están en el frente este. Una es la del Alcázar, llamada así porque era el acceso a la fortaleza que ocupaba aquella esquina de la ciudad murada. La otra gran puerta es la de San Vicente.
La mejor vista de las murallas se tiene tras dejar la ciudad por el puente sobre el Adaja y dirigirse unos centenares de metros, en dirección a Salamanca, hasta el crucero de los Cuatro Postes.
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