Bamberg entra en la historia en el año 902 cuando ya se habla de un "Castrum Babenberch" en las Crónicas del Abad Regino de Prüm.
Pero la urbe toma importancia histórica cuando Enrique II fue coronado emperador de Alemania en el año 1002, y eligió Bamberg como sede de su dominio.
Cinco años más tarde, Enrique II inició los trámites para hacer de Bamberg también ciudad episcopal, separándola de la diócesis de Würzburg, objetivo que refrendó el Papa. En 1012, la ciudad ya tenía terminada su catedral, lo que fue el inicio de un despliegue de edificios religiosos.
Emperador Enrique falleció en 1024 y su cuerpo fue enterrado en la catedral de Bamberg. El mandatario fue elevado a los altares en 1139.
 Bamberg ha merecido entrar en la lista del Patrimonio de la Humanidad. Imagen Dieter Coma. UNESCO
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 Bamberger Reiter, en la catedral. Imagen de Bayern Tourismus. Marketing GmbH.
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Otro personaje importante fue el papa Clemente II, obispo de Bamberg. Murió en 1047 y sus restos fueron trasladados a la catedral de Bamberg. Se dice que está en esta urbe la única tumba papal al norte de los Alpes.
Mientras los obispos de Bamberg engrandecían la parte alta de la ciudad, la burguesía desplegaba también un desarrollo ocupando zonas más bajas del territorio, al lado del río y la urbe prosiguió su expansión, con periodos florecientes que se reflejan aún en su imagen, como los días del barroco.
En el siglo XVII empezó a funcionar su universidad. El tránsito del XVII al XVIII supuso una gran remodelación barroca de Bamberg impulsada por los príncipes obispos Lothar Franz y Federico Carlos. Las desamortizaciones eclesiásticas del XVIII mermaron el poderío episcopal y el patrimonio monumental eclesiástico. Bamberg acabó siendo integrada en Baviera en los inicios del siglo XIX.
En 1993 paso a estar integrada en la lista de sitios Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
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