
Los estudiosos del tema han distinguido y catalogado los diferentes motivos que aparecen grabados en los petroglifos, diferenciando entre aquellos que tienen un referente desconocido, es decir aquellos que no representan una forma de objetos o figuras identificables en el mundo material; y los de referente conocido en los que se pueden distinguir figuras identificables en el mundo material (Guitián, J., Guitián, X, 2001).
En ambos casos podían tener un carácter simbólico, haciendo referencia a conceptos abstractos o ideas en un código adoptado convencionalmente por toda esa cultura, ya que se encuentra el mismo tipo de motivos en todos los petroglifos encontrados hasta el momento. Entre los motivos más comunes se hallan las representaciones de círculos concéntricos, las figuras zoomorfas y las antropomorfas.
No se puede saber con absoluta seguridad el significado original que los autores de estos grabados dieron a sus obras, debido a que no podemos pensar que utilizamos los mismos códigos o sistemas de asociaciones que compartían los hombres del megalítico para representar un concepto o una idea.
Incluso aceptando que determinados motivos, como un ciervo, se corresponden con la imagen del animal, y no con un concepto abstracto que el animal representa (se cree que en muchos casos pudiera representar la muerte), no sabemos con certeza cual fue la intención del grabador al utilizar esa figura, ni por qué eligió esa piedra y ese lugar y si tenían ambas elecciones un objetivo concreto o no.
Desconocemos una parte importante de su significado aunque sepamos describir los datos más obvios e identifiquemos el referente inmediato. Por lo tanto, parece que, hasta no tener más información sobre determinados rasgos y convenciones de la cultura que compartían estas sociedades, no se podrá realizar un análisis más profundo sobre el verdadero significado e intencionalidad de los petroglifos.
La mayoría de los petroglifos están situados en áreas próximas a los ríos o cercanas a la costa y aparecen en la superficie de rocas graníticas de grandes dimensiones que se encuentran en las laderas de declives montañosos y en su mayoría tienen bastante visibilidad, aunque hay muchas variaciones.
Cuentaviajes de Barbanza: Piedras y silencio |
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