La urbe Ibérica se transformó en Colonia Romana en el año 133 a. C., como enclave integrado en la Hispania Tarraconense.

Los poderosos cubos de la muralla romana, junto a la catedral. Foto guiarte. Copyright
Siguió creciendo en importancia en épocas visigóticas, y en algún momento ostentó la capitalidad de Hispania(con Ataulfo). Sufrió también durante los días de la reconquista(parcialmente destruida por Almanzor), para adquirir en la Edad Media una importancia creciente en la órbita del Mediterráneo.
Integrada Cataluña en la Corona de Aragón, Barcelona ejerció un papel importante de este estado que extendió sus dominios por Italia.

Detalle del umbroso claustro de la catedral. Foto guiarte.- Copyright
Algunos temas sociales -la revuelta de los payeses de remensa- y económicos -el desplazamiento del eje económico al Atlántico con el descubrimiento de América- desplazaron los días de prosperidad.
Sin embargo, el desarrollo de la periferia peninsular, en detrimento de la España interior, puso de nuevo en marcha el empuje de Barcelona, que se consolidó en el siglo XIX e inicios del XX con un poderoso movimiento económico y cultural.
Las exposiciones de 1888 y 1929 y los Juegos Olímpicos de 1992 han sido claves en el desarrollo general de la urbe, que ha sabido conjugar su vocación cosmopolita sin dejar a un lado su personalidad catalana.
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