Es un monumento aparatoso, sorprendente, singular, donde Gaudí hace un ejercicio naturalista de inusitada belleza.

Las obras de la Sagrada familia siguen avanzando. Foto guiafrte. Copyright
Por desdicha, sus continuadores son un pálido reflejo de lo que él soñó, lo que redunda en una pérdida de la armonía y el encanto. Pero aún así, hay grandiosidad en el lugar.
La iglesia fue el centro de trabajo y vida de Antonio Gaudí, que pasó allí recluido 16 años. Hoy descansa bajo ella.
En 1883 empezó a trabajar allí Gaudí.

Detalle de la portada de Navidad. Foto guiarte. Copyright
Él fue quien dio forma a la bellísima fachada de la Natividad, en cuyas portadas están representadas las virtudes teologales y el nacimiento de Cristo, con sus torres bellamente rematadas por mosaicos y con la profusión de palomas blancas.
La otra fachada se terminó en 1980 por José María Subirats y se refiere a la Pasión de Cristo. Sus figuras dramáticas, maquinales, son el contrapunto al estilo del viejo maestro.
La cripta tiene un pequeño museo y alberga el lugar del enterramiento de Antonio Gaudí.
Falta mucho para culminar el proyecto, que tiene tantas torres como evangelistas y apóstoles, más una central, más alta que las anteriores, dedicada a la Virgen María. Pero la Sagrada Familia es un empeño de Barcelona y algún día se culminará.
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