Montjuïc deviene de monte de jove, Júpiter, a quien estuvo consagrado un templo en época romana.

El museo Nacional de Arte de Cataluña posee un interesante legado medieval.
En esta montaña cercana al mar, donde se ubicó un castillo en el siglo XVII, se hicieron importantísimas obras en los inicios del XX, para ubicar las instalaciones de la Exposición Universal de 1929.
En la parte más baja de la montaña, al oeste, se encuentra la entrada a la Fira de Barcelona. Se accede por el medio de sendas columnas de inspiración veneciana, donde se origina la amplia avenida de la reina María Cristina. Al fondo del mismo aparece un magnífico conjunto de fuentes y cascadas, la Font Mágica, construida por Buigas para la exposición.
Como paisaje final, en lo alto, aparece el Palau Nacional, edificio magnífico, construido para exposición universal.
El Palacio Nacional, de Enric Catà, Pedro Cendoya y Pere Domènech, acoge desde 1934 al Museo Nacional de Arte de Cataluña, que posee una colección de frescos medievales de altísimo valor, principalmente del Pirineo catalán, así como otras excelentes muestras góticas.
En este entorno hay otros elementos de interés:
El pabellón Mies van der Rohe, diseñado por el famoso director de la Bauhaus como pabellón alemán para aquella muestra universal (no es el orginal, sino una reconstrucción).
El Museo Arqueológico, ubicado en el palacio de las Artes, también del 1929, con elementos visigóticos, fenicios, íberos, grecorromanos, etc.
Otros puntos de interés son la Fundación Juan Miró, en un edificio debido a José Luis Sert; el castillo de Montjuïc, del XVIII, el estadio Olímpico, el palau Sant Jordi, etc.
Una de los añadidos más espectaculares de los últimos tiempos ha sido la atrevida torre diseñada por Calatrava, ubicada al lado de las creaciones y remodelaciones efectuadas en Montjuïc con motivo de las olimpiadas del 1992.
> > Volver a la guía de Barcelona