Su autor es Peter Eisenman, y fue diseñado como homenaje y recuerdo al pueblo judío, que sufrió la persecución y la matanza por parte de los nazis.
Son cerca de 3000 bloques rectangulares que impresionan, entre los que se puede caminar por los pasillos, que en ocasiones se van inclinando.
Debajo del monumento hay un centro de información subterráneo, que muestra la historia de las víctimas y las atrocidades que vivieron.
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