En sus orígenes tan sólo era una residencia de verano y se llamó Schloss Lietzenburg, pero poco después de construirse se mandó ampliar tomando como referencia Versalles, y tomó el nombre con el que actualmente se lo conoce.
La reina Sofía-Carlota, esposa de Federico I, tenía este lugar como retiro preferido.
Cuenta con una hermosa cúpula, y alberga una extensa zona de gran interés, tanto por los apartamentos reales como por las salas de exposiciones. Entre los puntos destacados, el Gabinete de Porcelanas y la magnifica Galería Dorada, rococó.
Interesantes son también la galerías del Romanticismo, especialmente por la gran colección de obras de Caspar David Friedrich.
Justo detrás del Palacio de Charlottenburg se encuentra un exuberante parque, el cual esta rodeado de estatuas y muy cerca hay diversos museos, entre ellos el Museo Berggruen que contiene unas 100 obras de Picasso.
Cabe señalar que hay que pagar una entrada individual para cada uno de los edificios del palacio, a menos que saquemos una entrada conjunta, y se tarda casi una jornada en poder visitar todas las estancias.
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