Dicho término es una composición de las palabras Reich (imperio) y Tag (asamblea).
Durante la guerra, el Reichstag quedó gravemente dañado y su restauración concluyó en 1972. Años más tarde, y obra del diseño del afamado arquitecto Norman Foster, se añadió un elemento innovador en forma de cúpula de vidrio, y ésta ha contribuido a hacer del monumento un sitio muy visitado por los turistas.
Al igual que la Puerta de Brandemburgo, el Reichstag ha sido testigo de sucesos que han marcado la historia, como la proclamación de la República desde una de sus ventanas, o la llegada al poder de Adolfo Hitler.
Subir a la cúpula es gratuito y no es necesaria una reserva, pero suele haber largas colas para acceder al ascensor que nos llevara hasta el mirador.
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