
A la entrada de la ciudad por el puente de Nydegg, el viajero puede gozar de unas vistas hermosas sobre los barrios que surgieron en el meandro del Aare junto al Unterturbrucke. Es un punto de visita obligada.

La mejor época de visita es la de la primavera, cuando estos animales están más animados tras el duro invierno.
El foso de los Osos es tan imprescindible para el viajero como para los ecologistas. El primero se entera de que es un testimonio del apego de los berneses a estos animales, desde el siglo XV, y los segundos hacen frecuentes manifestaciones de protesta por mantener los animales en este estrecho minizoo urbano, cuando podrían gozar de la libertad de la montaña.
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