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Soledad y desdicha

La desdichada vida en soledad de esta mujer fue constante. Relata el Conde de Benalúa varios de estos momentos, como el de la partida de su marido hacia otra batalla:
El Rey Chico, Boabdil, se trasaladó con Morayma a La Alpujarra, tras la capitulación de Granada.

Aquella noche, Morayma, inundada en lágrimas, despedía a su amante esposo con recelo al verle partir para la guerra. La Reina Aixa, espíritu siempre varonil, alentaba a la hija de Aliatar, y Boabdil trató de calmar la melancolía y la pena de la separación.... En otro párrafo, el Conde de Banalúa insiste: Es tradición que Morayma, anegada en lágrimas, vióle partir desde el alto de un torreón, inmóvil, como la imagen del dolor, y no apartó su vista de aquel ejército hasta que los torbellinos de polvo desaparecieron en el horizonte de la vega.

También nos cuenta el mismo autor el sufrimiento de esta mujer como madre, mientras relata las negociaciones para las capitulaciones: Para mayor aflicción, entonces recibieron Morayma y Boabdil carta que el Rey Católico, con su sagacidad, hizo escribir al Príncipe moro (su hijo) que conservaba en rehenes. En esta carta, primero les pintaba las bondades que con él tenían Sus Altezas y su magnanimidad, y luego les decía que conocía su triste situación porque sabía que no querían aceptar los grandes beneficios y amistad con que les brindaban los Reyes de Castilla.

Morayma, asolada en llanto, abrazada al cuello de Boabdil -éste sólo repetía- ¡Por qué la muerte no ha querido ni quiere de mí nunca¡.

Aterrada Morayma, mandó llamar a un famoso sabio astrólogo, que se llamaba Ben-Maj-Kulmut y consultó con él en gran secreto el horóscopo del rey Boabdil. Contestóle el anciano: Dicen las estrellas que el último Rey Nazar vivirá mucho para padecer mucho.


Esta reunión de Morayma con el viejo astrólogo (figura muy respetada entre los nazaritas) puede ser la última referencia a esta mujer que existe en la historia documentada, salvo las que hablan de su muerte y de su testamento.

Con esta profecía, que evidentemente la obviaba a ella, llegan las capitulaciones de Santa Fe y la salida de la familia real y sus súbditos hacia tierras almerienses.

Los Reyes Católicos habían cedido a Boabdil para él y sus descendientes un feudo en el Reino de Granada que se componía de las tahas de Berja, Dalías, Boloduy, Andarax, (actual provincia de Almería) Marchena, Juviles, Láchar y Ugíjar (actual provincia de Granada), además de otras pertenencias.

La familia real nazarita debió partir hacia la alpujarra almeriense algún día de la primera semana del año 1492. La marcha se hizo con todo un tesoro material, aunque sin el que más le importaba a Morayma, sus hijos, Yusuf y Ahmed, que permanecieron retenidos por los Reyes Católicos en previsión de un nuevo alzamiento de los partidarios de Boabdil. Así pues, una nueva tristeza para la madre que llegó a Andarax (hoy Laujar de Andarax) sin sus dos retoños.

Antes de partir, el Rey Chico dio orden de levantar el Cementerio Real de la Alhambra, conocido como La Rauda, para que sus ascendientes no quedaran en tierra cristiana. Boabdil trasladó los restos de sus antepasados hasta Mondújar, en donde, camino de Laujar, mandó construir un nuevo cementerio real en sitio tan secreto que hasta la fecha tampoco ha sido investigado, y por tanto, encontrado.

Poco podía imaginar que, sólo un año después aproximadamente, volvería a estar sobre estas tumbas enterrando los restos de su querida Morayma.

La muerte de Morayma, su entierro y la partida de Boabdil queda perfectamente descrita en varios documentos. Uno de ellos es una carta de Fernando de Zafra a los Reyes Católicos fechada el 28 de agosto de 1493 en la que dice: La Reina mujer deste Muley Boabdilí, murió, y creo que aprovechó su muerte para el servicio a Vuestras Altezas, porque su dolencia daba algún embarazo a la partida del Rey: agora queda más libre para lo que ha de hacer.

En otro documento, que pertenece al Archivo de la Alhambra, legajo 129 que data de 1549, un tal Juan Jusepe de Herrera, vecino de Béznar, declara sobre la conveniencia de reparar y dotar al alcaide la fortaleza de Mondújar.

El texto recogido por Manuel Gómez-Moreno afirma: Dixo que la dicha fortaleza de mondújar es muy ymportante para la guarda y seguridad de todas las alpuxarras y val de lecrín porque está en parte de donde puede amparar a el dicho val de lecrín y defender la dicha alpuxarra; como cosa tan ymportante están trasladados al pie de la dicha fortaleza, en una haça que se llama la rrauda, todos los cuerpos de los rreyes de moros que fueron de granada al tiempo que fue de moros y después la rreyna horra mora se truxo desde andarax, después de entregada la çibdad a los señores rreyes católicos, de gloriosa memoria, a enterrar a la dicha rauda, lo cual es cosa muy notoria e çierta, y la causa del trasladarse allí los dichos cuerpos fue pretender el rrey moro que se dezía el chiquito que se le diese la dicha fortaleza para su morada y aposento,etc.

El propio Gómez-Moreno deja claro en 1942 este asunto de la muerte de Morayma, de su entierro y de la partida de Boabdil, aunque marca dudas sobre quién era en realidad la reina mora en un artículo editado por la revista Al Andalus, publicación de las entonces Escuelas de Estudios Árabes de Madrid y Granada: En la correspondencia de Fernando de Zafra con los Reyes Católicos consta que, en efecto, la mujer del Rey Chiquito falleció en Andarax poco antes del 28 de agosto de 1493, facilitándose con ello la decisión impuesta de pasar a Berbería toda la familia, que el pobre rey venía dilatando desde febrero y que llegó a realizarse en octubre, dentro aún del plazo convenido. La tal reina dice que se llamaba Moraima y que era hija del alcaide Alatar, de Loja, el que enseñó a tomar en serio la guerra al Rey Católico. En contra, Hernando de Baeza pensaba si sería hija de aquel otro rey a quién dió muerte Abulhacen, padre del Chiquito.

A la primera filiación quizá falte autoridad en que apoyarla. La segunda hipótesis resulta menoscabada con afirmar reiteradamente el mismo Baeza que fue Abulhacen quien se casó con la hija del usurpador. Ahora bien, como las crónicas árabes atestiguan que no lo fue de este, sino de su padre Mohamad (VIII) el Zurdo, queda como posible que la hija del usurpador y prima del Rey Chiquito se casase con éste, haciendo buena la presunción de Baeza.


     

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