
Abundan las personas que apenas tienen sino la vida y la desesperanza.
Esta es una sociedad injusta, y a esa injusticia colaboran las ideas religiosas que distribuyen ya a la población en castas y que siembran en ella un conformismo demoledor. Quien tiene lepra está resignado. Piensa que es así porque es la reencarnación de alguien que en su vida cometió vilezas... y purga el sufrimiento sin pensar que esto no es un hecho inexorable, sino una enfermedad.
Algunas organizaciones caritativas ayudan a sobrellevar este drama. La ONG española ANESVAD, por ejemplo, está haciendo una excelente labor en barrios como Borivoli, ayudando a los leprosos, a los niños sin hogar, a los hambrientos.
ANESVAD colabora con Alert India en un programa de detección precoz de la lepra (el 80 por ciento de los leprosos del mundo están en la India);con las hermanas de la caridad de Santa Ana en la recogida de niños sin hogar y en el reparto de alimentos, y con el equipo del doctor Salafia, un humanitario médico italiano, en la atención humanitaria y un hospital para operar a los leprosos. Ahora tiene un proyecto para atender a los niños que quedan solos en Bombay por causa del SIDA. También colabora con un centro, unos cien kilómetros más al norte, regentado por las hermanas de Helpers of Mary, que atiende leprosos y gentes afectadas del SIDA.
Es una bella fuente de caridad en medio de la desesperanza. Por cierto, que en Bombay, con el 2 por ciento de población cristiana, las organizaciones cristianas realizan en torno al 50 por ciento de la labor humanitaria de la gran urbe. Hay gente maravillosa en esta tarea.
Si puedes, ayuda a quienes llevan algo de alivo al dolor.
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