
El nombre de este montículo –que es en realidad restos de fortificaciones en el extremo de la ciudad- alude a las aduanas que se ubicaban aquí desde la Edad Media.
Esas aduanas del extremo de la urbe lindante al Rin fueron fortificadas en la guerra de los treinta años (1618 – 1648), integrándose en los recintos defensivos de Bonn con el nombre de “Drei-Königs-Bastion”.
Unos poderosos cañones de la Guerra napoleónica recuerdan la utilización defensiva del enclave. El paraje es agradable porque linda con los jardines de la Residencia y el cauce del río. Al lado hay un embarcadero desde el que se pueden hacer paseos por el vigoroso curso fluvial.
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