
Es esta zona muy propicia para el paseo, por la tranquilidad. Una inmensa avenida con unos grandes espacios verdes y arbolados, y sendas vías para los coches en la proximidad de las casas. El paisaje, la naturaleza y el atractivo de las mansiones, domina al tráfago de la circulación.
La mayor parte de los edificios corresponden al final del XIX hasta la época de la primera guerra mundial, y muestran una belleza clásica o modernista especial. En esas casas se respira el espíritu de confianza en el país y en el imperio germánico, en unos tiempos en los que se afirmaba como potencia mundial. Merece la pena pasear por la zona y detenerse para gozar con la magnífica arquitectura doméstica que se contempla a cada paso.
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