Es sin duda el gran edificio, dominador, cuya elegancia y altura queda realzada en un entorno con casas bajas y amplios jardines. La catedral representa el poderío de los arzobispos de Bourges y del poder real francés de la época.

Vista del magnífico ábside de la catedral de St. Etienne. guiarte. Copyright
Se halla en la parte alta de la ciudad, sobre las antiguas murallas galo-romanas.
El arzobispo Henri de Sully, tomó en 1.195 la decisión de hacer tal monumento, al estilo de los que se estaban alzando en el entorno de Îlle-de-France, y la obra se terminó básicamente en la primera mitad del siglo XIII.
Asombra en la misma su simplicidad y elegancia. Tal vez lo más sorprendente es la ausencia de transepto, lo que le da un aire alargado, como si se tratase de un inmenso barco de piedra invertido.
En los portales laterales permanecen interesantes ejemplos de estatuaria de la catedral románica precedente, y en el resto del edificio abunda un trabajo delicado, que se manifiesta de forma magnifica en la fachada occidental, con un interesante juicio final.
En la portada principal, llaman la atención sus cinco portales, uno enfrente de cada una de las naves del templo, con un rico programa decorativo, en el que se trata, de izquierda a derecha, de la vida de San Guillermo (arzobispo de Bourges), vida de la Virgen, Juicio Final, vida de San Etienne y vida de San Ursino.
La altura del monumento es grande, y en sus paredes abundan vidrieras valiosas. Las más antiguas proceden de los inicios del siglo XIII, pero también las hay de épocas posteriores, algunas de ellas ofertadas por las familias nobles de la vieja ciudad.
Pinturas medievales, el típico reloj astronómico medieval, la cripta, etc. constituyen otros elementos que hacen del templo un lugar para ser recorrido con detenimiento.
En el plano religioso cabe citar también a la iglesia de Saint-Pierre-le-Guillard, de inicios del siglo XIII, gótica, con tres naves, contemporánea de la catedral y, como ésta, desprovista de transepto. De aquella época es también el curioso Granero de los Diezmos, destinado a recoger los impuestos de las ricas canongías.
También al lado de la catedral está el Palacio Arzobispal, del siglo XVII, diseñado en el XVII por Pierre Bullet como parte de un programa constructivo más extenso que jamás se llevó a cabo. Allí, el viajero se encontrará con el Museo de los Mejores Artesanos de Francia.
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