Pero en el paseo por la geografía urbana del casco viejo de Bourges hay que detenerse también en varios palacios.
Son todos del final del gótico, y muestran el refinamiento de una burguesía adinerada, familiarizada con los gustos del renacimiento italiano.

Palacio Lallemant. Foto guiarte. Copyright
En primer lugar hay que citar el de Jacques Coeur, personaje nacido en la ciudad hacia 1400, y que hizo una fortuna considerable al amparo del rey Carlos VII.
Una vieja casa de entramados de madera presenta una placa anunciando que allí nació el astuto negociante. Muy cerca de ésta se halla su palacio, un monumento único en el final del gótico, que aúna este estilo y el del renacimiento.
Si la fachada es bella, el interior asombra por la modernidad aplicada a la concepción del edificio, donde por primera vez aparecen salas para la higiene. Corredores, escaleras, galerías, patio, etc. todo tiene una sobria elegancia y funcionalidad, además de una fina decoración, acorde con la personalidad de Jacques, platero del rey.
En la ciudad hay otros hoteles de hermosa factura. Uno de ellos es el de Echevins, del siglo XV, edificado sobre la vieja muralla romana, en el que destaca la airosa torre escalera. Actualmente se ha convertido en museo.
Otro es el de Lallemant, del entorno del 1500, de aires renacentistas, convertido, asimismo, en museo de Artes Decorativas.
Otros edificios de este entorno temporal son los Hôtels Cujas y Dieu.
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