La ciudad está en un bello enclave y en su entorno siempre ha habido buena tradición vinícola, bebida que se ha exportado para buena parte de Europa desde hace muchos siglos. Ahora la mayor parte de la producción es para el consumo local.
En el ámbito de la comida destaca el cerdo, tanto en guisos como en embutidos y salchichas. El cerdo se puede tomar en chuletas o rellenos. Hay un estofado esloveno que también cuenta con carne de cerdo y col.
Otras recetas típicas se basan en las truchas y las carpas.
Hay también bastante uso de buñuelos y tortas (creps) unos y otros se preparan dulces y salados.

Bratislava es una ciudad culta. Tiene varias universidades y gran ambiente juvenil. Eso anima la "movida" urbana, tabernas y cafés.
Pero esa cualidad de sociedad culta se nota también en la existencia de instituciones teatrales, musicales, museísticas, etc, que presentan siempre una oferta al viajero que quiere gozar de alguna exposición o espectáculo.
Es recomendable recorrer a pie la ciudad. El centro no es grande y es en gran medida peatonal. Para llegar a la ciudad por vía aérea puede ser una opción buena aterrizar en el aeropuerto de Viena, por ser muy concurrido y no estar lejos de la capital eslovaca.
La mejor época para ir a la ciudad es el verano y el final de la primavera. Pero el otoño es muy atractivo si se quiere completar la visita con recorridos por las zonas naturales del país.
> > Volver a la guía de Bratislava