
Y es que en sus recetas se emplean mucho las especias y diferentes condimentos, dándole un toque singular a su cocina. La cantidad que sirven en cada plato es grande. Por lo que es fácil comer mucho y bien en esta ciudad, y generalmente a buen precio.
El ingrediente más usado y popular en sus comidas es la paprika o pimiento típico de Hungría, que lo hay tanto picante como en versión dulce, y se usa en casi todas sus especialidades. También usan abundantemente la cebolla en muchas de ellas.
Uno de los platos más tradicionales es el goulash, de fama mundial y que consiste en una antigua receta que elaboraban los campesinos y las clases más humildes, que cocinaban un guisado de carne de cualquier tipo con patatas, cebolla, repollo y, claro está, paprika.
También se come mucho cerdo y carne de ave, especialmente de pato u oca, y en cuánto a comer pez hay algunos pescados de río en su carta.
Hay muchos restaurantes donde comer tanto en Buda como en Pest, podemos decir que los precios suelen ser económicos a no ser que se entre en un local muy elitista. Cerca del Castillo por ejemplo es una buena zona para ir a cenar, o se puede ir a comer al mercado Central, donde hay muchos locales de restauración.
Algunos de los restaurantes a los que podemos ir son el Vista Café, en la calle Paulay Ede Utca, número siete. Es barato y se come bien, terminando con un postre de tarta de pera excelente. Otro es el restaurante Erzsébet en el gran bulevar junto al hotel Royal.
Hay también muchos donde elegir en la calle Hajos, cerca de la Ópera Nacional. También se puede comer algo en alguna de las terrazas de la plaza Liszt Ferencm cercana a la popular avenida Andrassy.
Para una buena cena romántica recomiendo el Spoon Café, con preciosas vistas al Danubio y frente al Castillo de Buda, justo a los pies del magnífico puente de las Cadenas. Su comida es buena; sus entrantes, las especialidades y los postres, regados con típico vino húngaro, todo a buen precio.
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