Tiene gran interés artístico la cartuja de Miraflores, palacio del rey Enrique III, donado en el 1.441 por Juan II a los monjes cartujos.
Juan de Colonia comenzó a construir el templo a mediados del siglo XV, y allí trabajó Gil de Siloé, por orden de Isabel la Católica.
Gil de Siloé dejó obras de primerísimo calibre, como el
sepulcro de Juan II e Isabel de Portugal, en forma de estrella de ocho puntas, realizada mediante la intersección de un rectángulo y un rombo. Otros monumentos espectaculares del mismo autor son el sepulcro del infante Alfonso y el retablo mayor de la cartuja.

Anunciación de Pedro Berruguete, en la Cartuja de Miraflores.
Gil de Siloé, un artista de incierta procedencia, fue el mayor escultor hispánico de final de la Edad Media. Burgos alberga la mayor parte de su obra, sobre todo en la catedral y la cartuja. Su hijo Diego de Siloé también dejó en Burgos notables obras

Cartuja de Miraflores. Foto guiarte-Moreno Gallo
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