
Estos megalitos siempre han llamado la atención. Se acabó el Neolítico, vino el Calcolítico, el Bronce... e incluso durante el dominio de Roma se volvían a utilizar, o a hurgar en los enterramientos.
Durante el tiempo histórico, los dólmenes siguieron estando recubiertos del halo del misterio: tradiciones orales, supuestos tesoros, propiedades curativas, fertilidad infusa, hasta que la llegada de la arqueología moderna, hace unas décadas, puso de manifiesto la importancia de estos panteones prehistóricos.
El Megalitismo se distribuye por casi todo el mundo, aunque con una presencia recurrente en la fachada atlántica europea y en menor medida en tierras del interior. En el caso de la Península Ibérica, por ejemplo, se conocen desde hace tiempo los dólmenes de Galicia, del País Vasco o de Los Pirineos.
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