
Un recorrido por sus calles nos sorprende con rincones poblados por una humanidad chispeante y viva, al lado de espacios con regusto colonial.
En el urbanismo destacan sus rectas calles, más bien estrechas, propicias para defender al paseante de vientos y soles. Pero los edificios guardan en su interior unos recoletos patios interiores llenos de poesía, cal y flores.
Qué ver en Cádiz: eterna y marinera |