
Actualmente las autoridades intentan reactivar la zona, mediante la reapertura de la línea ferroviaria internacional y la restauración del edificio de la Estación Internacional de Canfranc, con objeto de adecuarlo también para actividades turísticas. Mientras, Canfranc sigue siendo un inmenso espacio de desolación en el Pirineo, un espacio vacío de actividad que recuerda los punto y final de pueblos y proyectos otrora notables.
Este era el núcleo central de la línea férrea Zaragoza-Pau, un proyecto en el que hubo abundante inversión por lo que tenía de beneficioso para el futuro de esta zona; un proyecto compartido por la Compañía del Norte (España) y la Compagnie du Midi (Francia).
Con la obra se llevó a cabo una activa labor medioambiental, de estructuras hidráulicas y comunicaciones de carretera. Fue la respuesta a una demanda de los aragoneses reivindicando una salida ferroviaria allende la cordillera Pirenaica.
Cuentaviajes de Canfranc, la estación varada |
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