Carcasona es mezcla de culturas. No sorprenderá al viajero un aire hispano en el bullicio de algunos establecimientos, decorados incluso con escenas taurinas...
Pero en la gastronomía es síntesis del sur francés, donde se aúnan especialidades gasconas y mediterráneas.

Son habituales los confits y patés de oca y pato, los estofados y caracoladas y el cassoulet, la fabada nacional con alubias blancas y materiales de cerdo, salchicha y confit de pato.
El Cassoulet tiene fama de ser uno de los platos más suculentos y exquisitos de la cocina de Languedoc. El ingrediente básico son las judías de lingot, que se trabajan con confit de pato, ajo, chorizo, tocino entreverado y a veces caza o cordero: se prepara a fuego lento en una cacerola (cassole) de barro. Es el plato nacional del territorio de Aude, aunque el de más fama es el de la vecina localidad de Castelnaudary.
No faltan los vinos. Griegos y romanos plantaron aquí los primeros viñedos galos, y aquí está la denominación de origen de Corbieres, con tintos que van bien para la caza y rosados y blancos afrutados, excelentes para el marisco.

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