
En las fortificaciones se detectan las grandes piedras colocadas en las murallas de la época galorromana, las reconstrucciones visigóticas y posteriores.

Padeció las luchas del siglo XIII por motivo de la herejía albigense y luego pasó a dominio real en la época en que reinaba san Luis. A partir de estos momentos crecieron los recintos con el cinturón exterior. Carcasona se transformó en una ciudad inexpugnable.
Los avances de la artillería y el alejamiento de la frontera española con la paz de los Pirineos(1659) hicieron que este recinto perdiera valor militar. Pero el valor del mismo se recuperó en el siglo XIX, cuando Eugène Viollet-le-Duc procedió a la recuperación del conjunto.
Hay en la Cité diversos monumentos y museos: el Imaginarium, el de Armas y caballería, el de la Escuela... pero hay algo aún más valioso el placer de callejear entre edificios llenos de sabor, cuidadosamente conservados... y la posibilidad de tomar un vino o comer tranquilamente en alguno de los abundantes restaurantes que se ofrecen ante el visitante
Hoy apenas vive algo más de un centenar de personas en la vieja ciudadela, que rodean sendas murallas concéntricas, en las que se asientan 52 torres altivas.
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