
Ya se cita en 925, pero algo más de un siglo más adelante Urbano II visitó Carcasona y bendijo las piedras de la catedral de Saint-Nazaire y de Saint-Celse.

Es así como ahora tiene una estructura románica en su parte posterior, bella pero severa y oscura, que contrasta con el gótico luminoso del ábside y transepto. A esta calidad y belleza contribuyó en el siglo XIX la renovación estructural de Viollet le Duc... su afición por las gárgolas también se ve aquí.
San Nazario perdió en 1801 su carácter de catedral, en beneficio de la iglesia de Saint-Michel, en la ciudad baja. Pero en el año 1898 el papa León XIII le otorgó el título de basílica.
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