La mayoría son de visita libre, aunque en algún caso es necesario pasar por taquilla, como en Locmariaquer, en el centro de interpretación de Carnac o en el túmulo de Saint Michel.

Lo más vistoso son los alineamientos de menhires, aunque desde hace algunos años ya no se permite deambular entre ellos y se deben contemplar desde la valla. Pero también merece la pena acercarse a ver el gran menhir de Locmariaquer, uno de los más grandes del mundo, que en su momento midió 20 metros de altura, pero que hoy mide 20 metros de longitud en cinco trozos.
El túmulo de Saint Michel es sorprendente: su tamaño es tan grande (200 x 60 metros) que ha permitido construir una iglesia en la parte superior. Debajo, en la montaña artificial, hay diversos enterramientos en cámaras a las que se accede por corredores laterales.
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