Luego se debe continuar, desoyendo las señales de “Prohibido el paso, zona militar” por la única carretera que asciende hacia el litoral.

Por este camino razonablemente asfaltado, pero peligroso, se llega a las antenas y repetidores que ofrecen una soberbia vista hacia el sur, o bien se puede continuar hasta el llamado Cabo Tiñoso, una batería de costa que se puso en servicio a principios de siglo XX y que ha terminado de prestar sus servicios coincidiendo con la entrada de España en la OTAN, la desaparición del Ejército de reemplazo y -sobre todo- con la proliferación de misiles que han convertido en chatarra los viejos cañones que lanzaban obuses en elegantes e imprecisas parábolas.

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