Elefantes, bisontes, ciervos, caballos y otros animales comparten protagonismo en unas paredes rocosas donde por primera vez el ser humano utilizó sus propios óleos, mezclando las sustancias colorantes naturales con grasas animales.

Otra serie grandiosa de pinturas primitivas corresponde al Tasilli, en el desierto africano del Sahara. En medio del macizo del Tasilli, en un territorio seco y deshabitado, sorprende encontrarse con los testimonios de un periodo en el que aquellas tierras acogían a una densa humanidad y a una fauna propia de las zonas húmedas.
Hipopótamos, ciervos, monos y peces aparecen entre los testimonios más antiguos. No faltan las escenas de guerra y de cacerías. Luego los artistas saharianos reflejaron otro mundo de grandes rebaños y magníficas escenas de vacas y bueyes conducidos por los pastores... Un mundo desaparecido a partir del año 2.000 a.C. debido a la desertificación del territorio.
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