
Es un magnífico observatorio de aves... un gozo para el naturalista. En el camino también vimos perdices, sisones y otros pájaros.
En el camping nos habían hablado de las minas romanas de oro de La Veguellina. Se ve mucho terreno derruido y canales, aunque si nadie te explica aquello lo único que sientes es que el paisaje es bello, lleno de color, porque ahora florecen hasta las piedras... Es magnífico el olor a lavanda y a tomillo..
Ya por carretera subimos a San Feliz, una pequeña paliza, pero gratificante. El paisaje es estupendo y la vegetación magnífica.

De vuelta, otros pueblos bellos son Villarmeriel y Quintana. Luego aparece un pantano que es digno lugar de reposo, lectura siesta o... lo que a uno le apetezca. El paisaje es magnífico.
De vuelta, paramos en Sueros, junto al río, un lugar animado, y volvimos a cenar a Villamejil. Quedamos convencidos el primer día de que habíamos elegido bien el lugar de la cena.
Cuentaviajes de Una Arcadia a la orilla del Camino |
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