
Hay unos senderos estupendos a ambos lados de los ríos, y unos parajes de media montaña atractivos para el cicloturista. La naturaleza, un festín de bosques y amapolas.
Cogroderos, Revilla, Quintana... Los pueblos son sencillos, están bien, al lado de sus humildes iglesias. Entre ellas, la que más nos llamó la atención fue la de Fontoria, sobre un otero que domina varios vallecillos.

Luego, Otero, con toda la apariencia de ser otro viejo castro, algo que se ve bien desde la zona de la iglesia, y con su ruinoso palacio medieval... y el paso hasta Magaz, por el desfiladero, entre montes y ríos. Allí nos dijeron que hubo también un castro viejísimo y muy importante, aunque no subimos a él.
Vega es otro pueblo bueno. Comimos al lado del río... y luego las cuestas entre pinares y robledales, y unas vistas extraordinarias de los montes de León y los cantábricos, antes de recabar en Villamejil. Siesta, partidillo de fútbol, buena cena y relax...
Cuentaviajes de Una Arcadia a la orilla del Camino |
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