


La primavera ha venido bien y los arroyos cantan en el fondo de las hondonadas. Es un paraíso, una delicia. Llevábamos comida y montamos nuestro restaurante personal al lado del río, cerca de un pueblo que llaman Murias.
Esta zona es sumamente atractiva. La arquitectura popular tiene gracia, las iglesias también. La de Ponjos tiene un campanario de cuento.

Lástima que la economía no permita mejorar y conservar la riqueza patrimonial...
Agotados, llegamos al atardecer al camping. Una duchita, ... y paz, mucha paz... ¡Ah! Y ensaladilla rusa y unos callitos que estaban para reanimar a los muertos!!!
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Cuentaviajes de Una Arcadia a la orilla del Camino |
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