Es una zona excelente para pasear y gozar de la tranquilidad, en un ambiente ajeno a los trajines de las grandes urbes.
En esta zona hay buen vino.
El valle de Marcillac tiene habitualmente un clima dulce que permite la existencia de unos magníficos viñedos, en las laderas de la zona, de tierra rojiza y arcillosa. La climatología, mitad mediterránea y mitad atlántica, ayuda a que la producción vinícola tenga una calidad propia.
Se dice que los viñedos de Marcillac son de época galoromana, aunque fueron los monjes de Conques quienes mayor impulso dieron a estos cultivos. La filoxera destrozó estos campos a finales del siglo XIX, pero las cepas mansois han vuelto a ocupar las laderas del valle. El vino de Marcillac, rico en aromas y de bello tono rojo, tiene ahora denominación de origen y es fuente de riqueza en la zona.
También es el territorio de Aveyron buen país de quesos.

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