
Entre los elementos presentados destacaremos los siguientes:
La Santa Fe. Se trata de una estatua relicario importantísima. El interior es de madera y está recubierta totalmente de oro, plata y joyas de distinta época, ubicadas allí desde el siglo X al XV.

La cabeza podría ser una máscara galoromana. Se ha dicho que pudiera tratarse también de la máscara funeraria de un emperador romano. Tiene todo el aspecto de corresponder a un soldado.
Son notables los esmaltes de la corona y valiosísima la colección de piedras: esmeraldas, rubíes, zafiros, topacios, ópalos, cornalinas... Tiene varios camafeos y se identifican materiales del bajo imperio romano, bizantinos y carolingios.
El relicario de Pipino es también bellísimo. Es obra del VIII o del iX, con el interior de madera y el exterior de oro y piedras preciosas, alguna incluso identificada como de procedencia persa. Magníficos trabajos de filigranas.
Otra pieza sorprendente es la llamada A de Carlomagno, de madera y cubierta de plata sobredorada y con esmaltes. Pudo ser donación de Carlomagno, retocada por diferentes abades.
En el conjunto hay también otras magníficas piezas: cruces, relicarios, altares portátiles, estatuillas y telas.
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