Las excursiones por el país se van a encontrar antes o después con el mar: los fiordos del oeste son imprescindibles, y algunos viajes a las islas del norte colmarán a los más aventureros. Para los más reposados, vale la pena subir el sendero de los Trolls, acercarse al glaciar de Jostedal o recorrer el fiordo de los Sueños.

La Princesa Cristina de Noruega también vivía junto al mar. De hecho inició su viaje en Tonsberg, cerca de Oslo, y desde allí recorrió los mares europeos camino de España.
En el año 1958 se abrió en Covarrubias el sepulcro de la Princesa Cristina en Covarrubias y apareció la momia con el pelo amarillo, las uñas rosadas y los dientes blancos, como los abedules de Noruega en otoño.
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