Si los dólmenes son de considerable tamaño, parece preferible aprovechar la infraestructura para construir encima, o simplemente para reconvertir los recintos.
Pavía, en Portugal. La plaza central tiene una iglesia pequeña, pero cargada de historia. Incluso de prehistoria, porque en realidad es un dolmen al que se le ha añadido un campanario
Sao Brisos es otra iglesia de Portugal que aprovecha la estructura del dolmen como atrio. Detrás se ha ampliado la nave.

La pequeña iglesia de Valmuza (Salamanca) se levanta también sobre un túmulo, en una zona de abundantes vestigios megalíticos.
Cangas de Onís, en Asturias, tiene la iglesia de Santa Cruz, en el casco urbano, levantada sobre un pequeño amontonamiento. Cuando se hizo una reforma del suelo apareció la cámara del dolmen, porque el montón era en realidad un túmulo funerario.

La Bretaña francesa, paraíso del Megalitismo, ofrece tumbas prehistóricas espectaculares. El monte que se ve tras los vehículos es en realidad un dolmen múltiple con varias galerías y cámaras. Eso sí, encima del túmulo se ha construido la iglesia de Saint Michel, con un tamaño proporcional a la necrópolis prehistórica en la que se sustenta.
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