Un castillo edificado en la época árabe, allí donde el espolón rocoso alcanzaba la máxima delgadez, permitió surgir en su entorno un poblado.
Este poblado cayó en manos cristianas en el año 1177 cuando reinaba Alfonso VIII en la Corona de Castilla.
Privilegios reales y la ubicación de un obispado fueron elementos que ayudaron a iniciar un periodo de desarrollo y prosperidad de la ciudad. La misma construcción de la catedral, en torno a 1190, testifica aquel auge.
La urbe nacida al amparo del castillo fue avanzando hacia abajo, en dirección a los ríos.

Bellos escudos, como este de la calle de San Pedro, testimonian el pasado noble de la vieja ciudad. Foto guiarte. Copyright
Hacia el siglo XV ya rebasaba la zona de la Plaza Mayor, aferrándose palmo a palmo en las rocas del espigón marcado por Júcar y Huécar.
Como la gran mayoría de ciudades del interior de España, a partir del siglo XVI, Cuenca sufrió una notable parálisis económica.
En el siglo XIX, ya la ciudad –en su lógico corrimiento hacia el llano- saltó al otro lado del Huécar, donde ahora se asienta la mayor parte de su población, en una zona de trazo moderno e impersonal.
|
|
|
Información general de Cuenca |
> > Volver a la guía de Cuenca