Tambien en El Escorial está una severa iglesia cuyo aspecto recuerda el estilo del monasterio, tanto por su piedra de granito como por las torres con sus cúpulas... Es lógico el parecido. Se trata de otra obra de Juan de Herrera.

Saliendo desde la fachada oeste del Escorial por la carretera que conduce hacia Ávila pronto se encontrará el viajero con el aviso que le lleva a la Casita del Infante. Es una edificación –menor que la casita del Príncipe- que se concibió como lugar de recreo, para gozar del entorno y escuchar conciertos de música.
Otro lugar típico es la llamada Silla de Felipe II. Para llegar allí hay que salir desde el monasterio por la carretera de Ávila, a unos 3 kilómetros, en un cruce, se toma la dirección Valdemorillo, se sigue por esta carretera un trecho hasta llegar a un desvío que se anuncia a la derecha: a la Silla de Felipe II. Se sigue esta senda estrecha y ya no hay pérdida.

Está en medio de un robledal. Puede merecer la pena hacer el camino (unos 7 kilómetros) porque tanto las vistas como el entorno tienen encanto, especialmente si se encuentra un dia de otoño soleado..
Mención aparte merece el Valle de los Caídos, un enorme monumento funerario ideado por el general Franco para conmemorar las víctimas de su bando de la Guerra Civil española del 1936.
Para llegar allí, tomar desde San Lorenzo del Escorial la dirección hacia Guadarrama. Seguir adelante y pasados varios kilómetros está el lugar bien indicado.
El monumento, construido desde 1940 a 1959. Consta de una cruz de 150 metros de altura realizada sobre un gran risco de granito. Debajo hay una basílica subterránea de grandes proporciones, donde están enterrados Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera. Unido a la iglesia se encuentra un monasterio benedictino.
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