Limoges sucedió a Conques en el dominio de la producción de esmaltes. La creación lemosina dejó a un lado el tabicado o cloisoné, basado en celdillas, y se centró en el tipo excavado o "champlevé".

En esta técnica, el metal se ahueca mediante el buril o ácidos y luego se rellena con la pasta vítrea que se funde y posteriormente pulimenta.
En Limoges se utilizó básicamente como soporte el cobre, en lugar del oro. Pronto la actividad sobrepasó el ámbito de los monasterios para pasar al artesanado laico. En torno al 1200 se puede decir que la producción se “industrializó”; aumentó la oferta, cayeron los precios y también la calidad, en tanto que las temáticas se hicieron repetitivas.
Nadie soportó la competencia de la fabricación lemosina, aunque existieron otros talleres en distintos puntos de Europa, e incluso fabricantes ambulantes.
Cuentaviajes de Cristal, oro y fuego |
> > Volver a la guía de Cristal, oro y fuego