
La muestra reunió casi un centenar de piezas de cuarenta instituciones, entre ellas los museos Metropolitan de Nueva York, Louvre de París, British Museum, el Hermitage de San Petesburgo, San Isidoro de León y otros centros españoles; excelentes joyas fabricadas entre los siglos XI y principios del XIII: relicarios, cofres, báculos, vírgenes, y todo tipo de mobiliario litúrgico, como incensarios, aguamaniles, píxides, navetas y tabernáculos, así como frontales de altar o cubiertas de libro.
El contrapunto estilístico a Limoges lo integraban las obras relacionadas con Silos. La Arqueta de Champagnat del Metropolitan Museum de Nueva York, catalogada como lemosina pero con una clara impronta "silense", demostró la dificultad de establecer la certeza del taller sobre bases firmes.
El Frontal con esmaltes de Santo Domingo de Silos (Museo de Burgos) fue una de las mejores obras presentadas. En ella trabajaron excelentes esmaltistas y maestros del metal capaces de labrar las delicadas cabezas de Cristo y los apóstoles, o los fustes y capiteles de las columnas que lo adornan. Junto a él, sobresalió la Caja relicario musulmana de marfil del Museo de Burgos.
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