
Las aguas son estériles, de constitución aceitosa; sobre ellas se extiende habitualmente una densa calima que impide visualizar los paisajes, salvo en los días ventosos. En el fondo se extienden limos que se aprecian por sus propiedades curativas de enfermedades de la piel.
En torno al Mar Muerto hay una incipiente industria turística, aunque en crisis. Crisis porque la intifada alejó a los turistas de la zona, y crisis porque la sobreexplotación (para extraer sal y sobre todo potasa) y la sequedad hacen que el lago vaya perdiendo superficie de año en año. En el ánimo del viajero se recuerda la imagen del Mar de Aral, también desecado en el siglo XX para desventura de la humanidad.
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