Algunos probablemente tengan ese origen. Luego hay una bellísimas casas de corredor, y elementos para la alegría y la tristeza: Para la alegría, la reconstrucción de la casa sacerdotal que ha emprendido un musicólogo inglés, y la de otra bella casa que rehace otra mujer amante de las tradiciones. Para tristeza, el afán de los locales por llenar de cemento el suelo de los caminos.
En Enciendo, cabe visitar el pequeño museo de La Cabrera. En él se conocerá un poco más sobre esta zona tan bella como apartada y desconocida.
En materia de hostelería, recomendable el caldo cabrerirés (variante del caldo gallego) que hacen el El Sabugo, un restaurante sencillo de Quintanilla de Losada, donde también se guisa una buena ternera. Para alojarse el centro rural de Forna, un hotelito de Quintanilla de Losada o los de Astorga, La Bañeza o Ponferrada... pero éstos ya son de otro mundo.

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